La nada misma, sólo eso
Sabes mejor que yo que hasta los huesos sólo calan los besos que no has dado los labios del pecado.
Porque una casa sin ti es una embajada, el pasillo de un tren de madrugada. Un laberinto sin luz, ni vino tinto, un velo de alquitrán en la mirada.
Y Sin Embargo - Joaquín Sabina